¿CÓMO ES DIOS?

El cómo es Dios, es algo que nadie lo sabe. Cada religión, creencia, etc., tiene su particular idea de Dios. Además, cada quién le asigna arbitrariamente atributos muy particulares.

El Dios de uno, no es el de otro, aunque ambas personas estén en la misma creencia. El Dios de los católicos, no es el Dios de los budistas, ni el Dios de los habitantes originarios de América del Sur,  es el Dios de los antiguos habitantes de Europa.

Existen Dioses para todos los gustos. Hay de varias formas, colores, y sabores. Existen Dioses vengativos, coléricos, llenos de ira; y los hay amorosos hasta el extremo.

Algunos dioses aman unas cosas, y detestan otras. Otros, son celosos, avaros, y siempre procuran juzgar y sentenciar. Todo esto me hace recordar al Dios de los gatos que mientras ellos le piden pescado, un perro les dice que están equivocados, que Dios es perro, y que no hay que pedirle pescado, sino huesos.

Hay veces que pienso que el ser humano es muy estúpido o es que finge serlo porque le conviene ¿Cómo es que no nos damos cuenta de eso? De que hay millones de dioses, tantos como seres humanos. No queremos ver la realidad porque no nos conviene. Ya tenemos esposa, hijos, deudas, hipotecas y grandes planes para nosotros y los nuestros, y lo que importa es el dinero. Solo así se entiende que la mayoría de las veces actuemos, a sabiendas, tan estúpidamente. 



En nuestro proceso evolutivo como seres humanos, hemos tenido que aprender muchas cosas, y una de las más importantes para esta sociedad, es el cómo vamos a subsistir. Nos preparamos desde que nacemos para ganar dinero. La idea de Dios que tenemos es la que hemos heredado de nuestros padres: un Dios nos ayude a llevar el pan a la mesa. El Dios proveedor de pan es todo lo que el ser humano pide. Y si ese no fue el Dios que nos enseñaron, buscaremos eso en nuestra vida, y nos llamaremos espirituales.

Cada ser humano, lleva dentro de sí mismo una inquietud primaria más allá de las necesidades básicas. La necesidad de saber, conocer, cómo y para qué es que está aquí. Aunque nos hayamos puesto la máscara de la materialidad, cuando estamos solos, cuando nadie nos puede ver, nos preguntamos si estamos haciendo lo que un ser humano viene a hacer. La verdad es que en cierto sentido hagamos lo que hagamos, estamos haciendo lo correcto; pero más allá de eso, ¿nuestra alma se siente feliz de hacerlo? Cada quien tiene que responderse esa pregunta.

Si hay una verdad absoluta, la búsqueda de ella debe ser lo que caracterice al ser humano. Pero la verdad absoluta es un gran desafío; es el más difícil desafío que alguna vez cada ser humano tiene que emprender, porque no hay camino, ni hay señales externas, es como caminar en la oscuridad alumbrado de una pequeña vela que solo nos permite estar a salvo en el lugar donde nos encontramos. Más allá de eso, no vemos, no hay cómo. Y entonces es allí donde nuestra naturaleza verdadera, real, sale. Nuestro ADN cósmico, eterno y universal, nos dice que hay algo más allá de todo. Que aunque la oscuridad y el miedo no nos dejen comprender lo trascendental, es seguro que hay algo más allá de todo este mundo de percepciones sensoriales. Y así damos el siguiente paso.

Alguna vez comprendí que si había venido a este mundo a comer, embriagarme, comprar ropa, tecnología, y todas las demás cosas que hace el ser humano promedio, el paso por este mundo sería para mi una gran frustración. Así es como me atreví a comprender que, finalmente, Dios es como nosotros somos. Si en nuestro interior traemos la ambición, la venganza, la ira, la crítica, el pecado, el castigo, el celo, ese es el Dios que buscaremos. Alguien que colme nuestras expectativas.

Cada ser humano ha creado a su Dios particular. Cada iglesia, religión, grupo social, económico, étnico ha creado a Dios a su imagen y semejanza. Y cuando en la Biblia dice que Dios creo al hombre a su imagen y semejanza, lo que quiere decir en realidad, es que , nosotros somos los que creamos al Dios que nos conviene.

Siendo así la cosa, me parece maravilloso que cada Dios que ha sido creado por el ser humano, funcione. Me quedo estupefacto cuando veo que a pesar de que hay miles de dioses en este planeta, todos de alguna manera hacen su trabajo decentemente. Lo que me lleva a la siguiente conclusión: que Dios, es absolutamente todo, y así, no le importa si le das un nombre u otro, si le asignas unas cualidades u otras, si le das ciertos valores u otros, igual te hace los milagros y te ayuda en tus metas y objetivos. 

Dios es el motor del universo, es la energía sin la cual no puede existir nada. Dios es la fecundidad extrema y eso es natural para Él. Por eso se dice que Dios da. A nada le dice que no, porque hasta el no, para Él, es un sí.

Aquí, abajo, en el mundo material, donde los sentidos cuentan y el hambre es despiadada, nos hacemos problemas; y lo único que hemos hecho en miles de años de civilización humana, es, separar, romper, particularizar, -porque nos conviene-, lo que en realidad es un todo, porque desde nuestra pobre perspectiva, no es un todo, y lo que cuenta es nuestra percepción. Hay que subir al monte, para ver el panorama de lejos, solo así nuestro dios provinciano, se va a universalizar.








Ivan Guevara


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Ivan Guevara
Autor del blog Aprendiz de Mago y La Otra Realidad Conversaciones con Elam.