lunes, 9 de enero de 2012

RELATOS DEL ASTRAL: DIEZ


Se dispuso a tomar una siesta. No estaba buscando desdoblarse, hacía tiempo que no buscaba eso. Sabía que cuando los desdoblamientos se iban de su vida, era porque era así y no se preocupaba. Ya llegaría el momento en que regresarían. Tomar las cosas con calma en eso del desdoblamiento era la mejor lección que el tiempo le dejó. Hay que dejar que las experiencias se internalicen, hay que dejar que se incorporen a nuestra psicología las diversas situaciones vividas allá, le dijo alguien allá también. Así, solo era una siesta, de las que últimamente ni tomaba porque, ni ganas le daba de siestas, ni nada acerca de cerrar los ojos mientras fuera de día y no es que el desdoblamiento este prohibido o no salga, a la luz del sol, no, lo que pasaba era,  que de día no le daba ganas, eso era todo, ni desdoblamientos, ni siestas de día, pero sentía un cansancio, uno pequeño, así que se hecho en la cama, casi al borde, como para levantarse rápidamente si es que alguien llamaba al teléfono, se cubrió con una manta y puso sus manos a la altura del pecho. De tanto mirar el infinito con los ojos cerrados, un sinfín de imágenes fueron apareciendo queriendo cada una de ellas convertirse en un mundo, porque muchas veces pasa así, si uno se queda  viendo esas imágenes y se concentra en una de ellas, va esa imagen o a ese mundo y si está consciente entonces está despierto, está desdoblado, y si no, pues está soñando.




Entre que Ivn iba y venía de las imágenes su cuerpo físico ya estaba durmiendo, notó que sus brazos y piernas estaban flotando y supo que podría desdoblarse, ahora aprovecho y salgo se dijo, pero alguien entonces habló, “despierta más” le susurró,  “¿mas?”  Se dijo Ivn, pero si estoy despierto, sé que estoy a punto de salir, “¿Qué es eso de despertar más?” Entonces se levantó, pero un mareo no le dejaba discernir bien las cosas. Era como cuando uno ha tomado unas copas de más y está en ese estado, en que la gente parece pasar al lado de uno velozmente, entonces pensó: La voz sabía lo que estaba diciendo. Entre la embriaguez y el poco de conciencia que le quedaba esa frase se repetía una y otra vez en la cabeza de Ivn. Inutilmente trato no dejarse llevar por el sueño embriagante, pero todas las estrategias fallaron, finalmente cayo desmayado en el lugar.


Un silbido en los oídos le dijo que estaba nuevamente en su cuerpo, pero, ¿Era el físico? Su padre al lado estaba en una silla, lo observaba como cuando se observa un niño jugar con su caja de juguetes. Pero, ¿Su padre observándolo? Si, podría ser, todo es posible en ese estado y es mejor seguir con el proceso sin hacerse muchas preguntas; trató de levantarse una vez más, pero el adormecimiento aquel lo persiguió hasta ese lugar y cada vez que trataba de incorporarse, sentía que una poderosa droga comenzaba a circular por sus venas llevándolo al  sueño, y en ese estado se dijo “mejor duermo, mejor solo me duermo” y mientras pensaba esto vio como su padre avanzaba al pie de la cama y con un dedo comenzó a separar el cuerpo sutil del otro cuerpo, como cuando uno empuja un libro y lo hace deslizar. Desencajó ambos cuerpos hasta que uno cruzado con el otro formaba una cruz con el eje en el pecho de Ivn, “ahora levántate” escuchó, e Ivn se levantó, fue fácil, no tuvo resistencia y el adormecimiento no estaba, y allí, junto a su padre mirando la cama, le dijo, “¿ves?” “Mi cuerpo está allí” “Si, ya lo sé” Oyo por respuesta.


La habitación se desvaneció y un cielo muy azul se pintó. Ivn miró hacia arriba, y un deseo inmenso de volar lo atrapó, su corazón deseaba volar en esos cielos, ya había volado antes, pero no allí, ni con esos cielos magníficos, así que intentó elevarse sin éxito, la estrategia para volar, que era simplemente desear hacerlo no funciono, que frustración. En el corazón de Ivn,  en su mente y en su cuerpo, no había nada más que el irrenunciable deseo de surcar esos cielos, y así corrió, y corrió como queriendo alcanzar aunque sea la parte de cielo que besaba el horizonte. Corrió tanto y a tanta velocidad que de pronto sintió que flotaba, instintivamente comenzó a mover los brazos como un ave y unas alas reemplazaron sus extremidades superiores, miró de reojo y observó las plumas batirse al viento. En una maniobra que requería mucha energía comenzó a ganar altura casi verticalmente ahora ya convertido en una mezcla de águila y humano, así, subió y subió muy rápidamente, de pronto en el horizonte pequeños puntos se dibujaron, según se fueron acercando, se definieron como grandes aves de rapiña, una de ellas atacó directamente a ivn, que ni bien la tuvo al alcance de las manos la sujetó con fuerza, y le arrancó las dos alas que cayeron junto al cuerpo mutilado. Viendo lo funesto de la idea de atacar, aquellas aves gigantes se fueron.


Un azul brillante envolvía todo el entorno, no había nada en el horizonte, ivn volaba velozmente sintiendo una libertad jamás conocida, ni soñada; un sentimiento de felicidad lo envolvía mientras en su mente solo estaba el acto ese de volar con absoluta libertad ojala por la eternidad, pero de pronto sintió que su corazón se quebraba, que lagrimas salían de sus ojos y un sentimiento acumulado de siglos de impotencia y frustraciones llenaron su corazón, del centro de su estómago un ardor avanzó hacia su laringe, un dolor ya conocido se apoderó de ese órgano. Cuando pensaba que su garganta explotaría, si no hacía algo, porque el dolor aquel se acumulaba más y más, pego un grito desolador, un ¡haaaaaaaaaaaaa! que se escucho en el infinito tan fuerte que el cuerpo de ivn se estremeció con el dolor expresado en el.


Ivn despertó,  sentía la humedad en sus ojos, trató de levantarse, lo hizo con facilidad, tomó el celular para ver la hora, pero su celular no era el de siempre, y cuando presionaba las teclas no pasaba lo que se supone debía pasar. “No” se dijo, “todavía estoy allí”, “pero donde”, y nuevamente, el sentimiento aquel lo atravesó y comenzó a recordar, las tantas veces que había dicho no, no puedo, y las tantas veces que se había negado la oportunidad de ser feliz, y las tatas veces que se había llevado de las personas en quienes creía, que le habían dicho no, no lo hagas o no puedes, o no debes. Eran siglos de no, que se habían acumulado en su alma y que allí habían quedado guardadas esperando. Un arrepentimiento de siglos recorrió su cuerpo mientras trataba de protegerse emocionalmente encogido en la forma de una letra S. Lloró hasta que no pudo más, lloró hasta que el dolor se fue y lloró hasta que su llanto fue de felicidad, entonces, una vez más, despertó, tomo el celular, eran las 3:23 pm.

ivn
aprendizxdexmago@gmail.com

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