Se dispuso a tomar una siesta. No estaba buscando
desdoblarse, hacía tiempo que no buscaba eso. Sabía que cuando los
desdoblamientos se iban de su vida, era porque era así y no se preocupaba. Ya
llegaría el momento en que regresarían. Tomar las cosas con calma en eso del
desdoblamiento era la mejor lección que el tiempo le dejó. Hay que dejar que
las experiencias se internalicen, hay que dejar que se incorporen a nuestra
psicología las diversas situaciones vividas allá, le dijo alguien allá también.
Así, solo era una siesta, de las que últimamente ni tomaba porque, ni ganas le
daba de siestas, ni nada acerca de cerrar los ojos mientras fuera de día y no
es que el desdoblamiento este prohibido o no salga, a la luz del sol, no, lo
que pasaba era, que de día no le daba
ganas, eso era todo, ni desdoblamientos, ni siestas de día, pero sentía un
cansancio, uno pequeño, así que se hecho en la cama, casi al borde, como para
levantarse rápidamente si es que alguien llamaba al teléfono, se cubrió con una
manta y puso sus manos a la altura del pecho. De tanto mirar el infinito con
los ojos cerrados, un sinfín de imágenes fueron apareciendo queriendo cada una
de ellas convertirse en un mundo, porque muchas veces pasa así, si uno se
queda viendo esas imágenes y se
concentra en una de ellas, va esa imagen o a ese mundo y si está consciente
entonces está despierto, está desdoblado, y si no, pues está soñando.
Entre que Ivn iba y venía de las imágenes su cuerpo físico ya estaba durmiendo, notó que sus brazos y piernas estaban flotando y supo que podría desdoblarse, ahora
aprovecho y salgo se dijo, pero alguien entonces habló, “despierta más” le susurró, “¿mas?” Se dijo Ivn, pero
si estoy despierto, sé que estoy a punto de salir, “¿Qué es eso de
despertar más?” Entonces se levantó, pero un mareo no le dejaba discernir bien
las cosas. Era como cuando uno ha tomado unas copas de más y está en ese
estado, en que la gente parece pasar al lado de uno velozmente, entonces pensó: La voz sabía lo que estaba diciendo. Entre la embriaguez y el poco de
conciencia que le quedaba esa frase se repetía una y otra vez en la cabeza de Ivn. Inutilmente trato no dejarse llevar por el sueño embriagante, pero
todas las estrategias fallaron, finalmente cayo desmayado en el lugar.
Un silbido en los oídos le dijo que estaba nuevamente en su cuerpo,
pero, ¿Era el físico? Su padre al lado estaba en una silla, lo observaba como
cuando se observa un niño jugar con su caja de juguetes. Pero, ¿Su padre
observándolo? Si, podría ser, todo es posible en ese estado y es mejor seguir
con el proceso sin hacerse muchas preguntas; trató de levantarse una vez más,
pero el adormecimiento aquel lo persiguió hasta ese lugar y cada vez que
trataba de incorporarse, sentía que una poderosa droga comenzaba a circular por
sus venas llevándolo al sueño, y en ese
estado se dijo “mejor duermo, mejor solo me duermo” y mientras pensaba esto vio
como su padre avanzaba al pie de la cama y con un dedo comenzó a separar el
cuerpo sutil del otro cuerpo, como cuando uno empuja un libro y lo hace
deslizar. Desencajó ambos cuerpos hasta que uno cruzado con el otro formaba una
cruz con el eje en el pecho de Ivn, “ahora levántate” escuchó, e Ivn se
levantó, fue fácil, no tuvo resistencia y el adormecimiento no estaba, y allí, junto
a su padre mirando la cama, le dijo, “¿ves?” “Mi cuerpo está allí” “Si, ya lo
sé” Oyo por respuesta.
La habitación se
desvaneció y un cielo muy azul se pintó. Ivn miró hacia arriba, y un deseo inmenso
de volar lo atrapó, su corazón deseaba volar en esos cielos, ya había volado
antes, pero no allí, ni con esos cielos magníficos, así que intentó elevarse sin
éxito, la estrategia para volar, que era simplemente desear hacerlo no
funciono, que frustración. En el corazón de Ivn, en su mente y en su cuerpo, no había nada más
que el irrenunciable deseo de surcar esos cielos, y así corrió, y corrió como
queriendo alcanzar aunque sea la parte de cielo que besaba el horizonte. Corrió
tanto y a tanta velocidad que de pronto sintió que flotaba, instintivamente
comenzó a mover los brazos como un ave y unas alas reemplazaron sus extremidades
superiores, miró de reojo y observó las plumas batirse al viento. En una
maniobra que requería mucha energía comenzó a ganar altura casi verticalmente
ahora ya convertido en una mezcla de águila y humano, así, subió y subió muy
rápidamente, de pronto en el horizonte pequeños puntos se dibujaron, según se
fueron acercando, se definieron como grandes aves de rapiña, una de ellas atacó
directamente a ivn, que ni bien la tuvo al alcance de las manos la sujetó con
fuerza, y le arrancó las dos alas que cayeron junto al cuerpo mutilado. Viendo
lo funesto de la idea de atacar, aquellas aves gigantes se fueron.
Un azul brillante envolvía todo el entorno, no había nada en
el horizonte, ivn volaba velozmente sintiendo una libertad jamás conocida, ni
soñada; un sentimiento de felicidad lo envolvía mientras en su mente solo
estaba el acto ese de volar con absoluta libertad ojala por la eternidad, pero
de pronto sintió que su corazón se quebraba, que lagrimas salían de sus ojos y
un sentimiento acumulado de siglos de impotencia y frustraciones llenaron su corazón,
del centro de su estómago un ardor avanzó hacia su laringe, un dolor ya conocido
se apoderó de ese órgano. Cuando pensaba que su garganta explotaría, si no
hacía algo, porque el dolor aquel se acumulaba más y más, pego un grito
desolador, un ¡haaaaaaaaaaaaa! que se escucho en el infinito tan fuerte que el
cuerpo de ivn se estremeció con el dolor expresado en el.
Ivn despertó, sentía
la humedad en sus ojos, trató de levantarse, lo hizo con facilidad, tomó el
celular para ver la hora, pero su celular no era el de siempre, y cuando
presionaba las teclas no pasaba lo que se supone debía pasar. “No” se dijo, “todavía
estoy allí”, “pero donde”, y nuevamente, el sentimiento aquel lo atravesó y
comenzó a recordar, las tantas veces que había dicho no, no puedo, y las tantas
veces que se había negado la oportunidad de ser feliz, y las tatas veces que se
había llevado de las personas en quienes creía, que le habían dicho no, no lo hagas
o no puedes, o no debes. Eran siglos de no, que se habían acumulado en su alma y que allí habían quedado guardadas esperando. Un
arrepentimiento de siglos recorrió su cuerpo mientras trataba de protegerse
emocionalmente encogido en la forma de una letra S. Lloró hasta que no pudo más,
lloró hasta que el dolor se fue y lloró hasta que su llanto fue de felicidad,
entonces, una vez más, despertó, tomo el celular, eran las 3:23 pm.




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