Hola.

El Desdoblamiento Astral, no es solo uno. Por lo común se cree que desdoblarse es salir al Astral consciente y que allí termina todo, pero no es así.

Suceden experiencias en las que uno puede estar muy consciente en el Astral, y puede sentir que regresa a su Cuerpo Físico mediante el clásico tirón por la espalda ─ese tirón, es como una fuerza magnética, como un elástico, que hace que regresemos a nuestro Cuerpo Físico y despertemos─, pero cuando creemos que hemos despertado, si estamos atentos y conscientes, nos daremos cuenta de que, seguimos en el Astral. Entonces ¿a qué cuerpo hemos regresado? ¿Hemos despertado en un nivel más profundo? ¿Hay más cuerpos en los que uno pueda estar consciente? Y así, cuando uno despierta, ¿va “regresando” de cuerpo en cuerpo hasta llegar al Cuerpo Fisco?

Muchas escuelas místicas nos hablan de la existencia de otros cuerpos de naturaleza sutil, que uno de ellos es el Cuerpo Astral. Que un ser humano puede hacerse consciente de cada uno de esos cuerpos, así como lo puede hacer con el Cuerpo Astral. Así, por ejemplo, si seguimos la sistemática gnóstica, esta, plantea que existen siete cuerpos sutiles, comenzando por el Cuerpo Físico, el Cuerpo Vital, Cuerpo Astral, Cuerpo Mental, Cuerpo Causal, Cuerpo Búdico, y Cuerpo Atmico.



La explicación a esta secuencia de despertares que no son el Plano Físico, se debería que sin intenciones, y sin saberlo, nos hemos desdoblado por ejemplo con nuestro Cuerpo Mental, de allí que, cuando este regresa, lo hace al inmediato “inferior”, el Cuerpo Astral, y como no lo sabemos, creemos que hemos despertado en el Mundo Tridimensional, pero luego, como tenemos conciencia de que todo lo que está ocurriendo, y por las evidencias notorias de ese mundo, nos damos cuenta de que aún no hemos despertado en el Cuerpo Físico. Hay algo extraño en esa experiencia que tiene ribetes dramáticos, porque uno se pregunta qué es lo que está aconteciendo ¿cómo es que despertamos de un desdoblamiento, pero no es el Cuerpo Físico? Entonces, ¿dónde está mi Cuerpo Físico?


Aprender a estar consciente en el Cuerpo Astral, es solo una parte de todo el trabajo que una persona debe realizar para lograr un verdadero y total despertar. Aprender a usar conscientemente los otros cuerpos sutiles, es un trabajo que va a tomar mucho tiempo, y que va demandar de la persona que así lo decida, lo mejor de él.






Ivan Guevara





Este tema es difícil de abordar. No hay una sola respuesta a esto, y es porque las personas que se desdoblan son de diversas creencias. Los hay Cristianos, budistas, espirituales libres, esotéricos, hinduistas, etc., y cada quien, cree en Dios a su manera. Por esa razón, que en un Desdoblamiento Astral, cada quien ve lo que su formación cultural, y religiosa le muestra.

El ver de esa forma el Astral, no es malo ni bueno, es solo que vemos lo que estamos condicionados a ver.

Esa es la cortina que hasta ahora no estamos pudiendo descorrer. Esa es la niebla que nadie  aún ha podido disipar. El Astral, en pleno siglo XXI, sigue siendo un misterio. Este misterio es imposible de resolver porque nuestra forma humana nos lo impide. 

Unos, dicen que allí hay seres de luz, y hermanos mayores que nos quieren guiar. Otros, dicen que allí podemos contactar seres espirituales. Muchos, dicen que allí están las personas que murieron. Los que han sido formados en escuelas esotéricas hablan de templos de luz, donde se dan clases de sabiduría, y que allí se encuentran los maestros de la humanidad. Pero no solo se ubican allá las personalidades buenas y templos de luz. Se dice también que en las dimensiones inferiores están los seres perversos, malvados por naturaleza, cuyo único fin es extraviar al caminante de estos senderos poco recorridos.

Esta forma particular de ver las cosas, como una dualidad perpetua que desde el mundo tridimensional se extiende incluso a las otras dimensiones, es propia del ser humano. La única explicación que encuentro a esto, es que somos tan soberbios que pensamos que el universo está hecho a la medida de nosotros; o en todo caso, somos demasiado ignorantes, poco inteligentes, y nuestra capacidad mental no es suficiente para comprender que este sistema humano, es solo eso, un sistema, que es el resultado de ser humanos.

Como humanos, todo lo que hemos creado, está de acuerdo a nuestro sistema de supervivencia. El sistema de jerarquías, tan involucrado en nuestra sociedad para dar un determinado orden y progreso, solo es propio de la tercera dimensión. 

En un mundo donde hay más de tres dimensiones, donde el alimento ya no son los carbohidratos, proteínas, vitaminas y lípidos. Donde el trabajo tal y como lo conocemos no existe. Donde las conciencias están, y no nacen en un cuerpo pequeño que hay que cuidar muchos años. Donde, tal vez, la principal actividad no sea ganarse el pan de cada día tal y como lo hacemos ahora…¿Qué sentido tiene aplicar todas nuestras leyes humanas? ¿Qué sentido tiene, pensar que en el Astral, hay la misma jerarquización como en el sistema humano?  ¿Qué sentido tiene pensar en la jerarquización de los ángeles por ejemplo?

Ángeles, Arcángeles, Principados, Potestades, Virtudes dominaciones, Tronos, Querubines, Serafines. Me recuerdan a la jerarquización del ejército: Teniente, Capitán, Mayor, Comandante, Teniente coronel, Coronel, etc. Y lo mismo va para las iglesias. La iglesia católica tiene por ejemplo: Fieles laicos, Párrocos, Obispos, Cardenales, Papa. Las demás religiones, grupos espirituales, grupos esotéricos, etc., todos tienen su sistema jerárquico.

¿Realmente creemos que en el Astral estos sistemas jerárquicos siguen existiendo? ¿Realmente creemos en un Papa astral?

Todo este sistema de jerarquías, se da solamente en el mundo tridimensional, y no solo los humanos lo practicamos, sino que los animales también.

Si se analiza el sistema jerárquico, este, es el sistema más violento para mantener el orden. El sistema jerárquico se basa en el uso del poder y la fuerza como elemento disciplinario y de corrección. El sistema jerárquico, no cree la capacidad de reflexión del ser humano. El sistema jerárquico, no busca la superación, en ninguna de las áreas en el que es usado, solo quiere que se cumplan las leyes a pie juntillas. Es muy útil para administrar grandes sistemas como son los militares, empresariales, religiosos, políticos, militares, etc., pero no sirve para hacer de un ser humano un persona libre, reflexiva, y consciente.




Dado que el sistema jerárquico es de naturaleza tridimensional, ¿qué es lo que nos hace pensar que en las dimensiones superiores esto se siga dando? Tal vez, como antes lo dije, nuestra irremediable soberbia humana.

Pero ¿una persona que se desdobla debería creer en Dios? Eso lo dejo a la reflexión de cada explorador del Astral. Personalmente no creo en un Dios católico, ni cristiano, ni en ningún Dios que personalice el bien, la bondad, la paz; que de mandamientos y lecciones de cómo es que debería ser las cosas según su particular punto de vista, que oh casualidad, coincide con los objetivos y metas de los que creen en ese Dios.

El Dios con forma humana, es nuestro invento; a cuenta de nuestras debilidades, ambiciones, planes políticos, y económicos, lo hemos creado a nuestra imagen y semejanza. 

El Dios de esta humanidad es todo, menos espiritual. El Dios  frente al cual no arrodillamos, es uno que ha tomado partido, y que está peleando con otros su hegemonía en el mundo.

Eso, no es Dios. Eso es usar de una manera astuta y malvada los poderes del verdadero Dios.

Para mí, Dios es la energía que subyace a todo cuanto existe, sea visible o no. Dios, es lo que da origen y mantiene la vida. Es la energía del Sí, cuando es si, y la energía del No, cuando es no. El la energía de los milagros y los desastres. Su trabajo, para bien o mal, -según sea lo que nos conviene- es crear.

Dios es el antílope que corre por su vida huyendo del león en la sabana africana, pero también es el león que busca su presa. Dios es la paz y la guerra, la justicia y la injusticia, lo bueno y lo malo, lo blanco y lo oscuro. No hay nada que no sea ÉL, y nada puede existir sin que Él esté involucrado directamente.

Aparentemente este Dios es el Dios de las contradicciones, de los opuestos, pero no es así. Este, es el Dios de la eterna generosidad, y da a cada quien, lo que desea en secreto en lo más profundo de su corazón.

Dios es amable y generoso con todos, y nadie se puede quejar que no ha recibido nada de Él. Es solo que siempre nos da lo que estamos buscando, queriendo, o deseando. Si tenemos una psicología enferma y destructiva, eso obtendremos de Dios: una vida llena de enfermedades y pérdidas. Si tenemos una psicología creativa y productiva, eso será que obtendremos en nuestro paso por este mundo. Si somos buscadores de la verdad, eso será lo que encontremos.

Dios es la infinita conciencia y ella se manifiesta a través de nosotros como una conciencia personal, y esa pequeña conciencia, es como una gota de agua del océano, su naturaleza, es la misma. En fin, como ya se dijo: somos Dios.

Así, Dios, no está en las iglesias ni en los altares y no es patrimonio de nadie. Dios, es cada átomo del aire que respiramos, y Dios tragándose a sí mismo, usándose a sí mismo, experimentándose a sí mismo a cada instante, es la más grande verdad que algún día ojalá podamos experimentar conscientemente.







Ivan Guevara


  


El Desdoblamiento Astral, viene a ser un sentido más en nuestro mundo de percepciones. El Desdoblamiento Astral, como herramienta perceptiva, nos permite conocer el Mundo de los Sueños y nuestro subconsciente de una manera práctica.
Con el desdoblamiento, podemos conocer un mundo de naturaleza energética. Un mundo deshumanizado al que, no sé por qué razón, le atribuimos características humanas.


Nuestra cultura soberbia, nos ha llevado a querer colonizar el Astral tal y como hemos hecho con el planeta Tierra. Es decir que, le hemos impuesto de manera arbitraria, jerarquías, espacios sociales, religiosos, espirituales; lugares buenos y malos, sistemas de vida tal y cual se dan en el mundo humano. Somos tan egoístas que no queremos pensar siquiera que pueden existir otras culturas, sociedades, pensamientos, emociones, que no sean las que conocemos.La herramienta de percepción que es el Desdoblamiento Astral, debe ser utilizada para buscar y comprender sin condicionamientos el Mundo Astral. Si tal vez fuéramos allá sin intención de encontrar lo que queremos encontrar, el Astral nos abriría sus puertas, pero vamos allá, con el fin de satisfacer nuestros deseos humanos.


Queremos utilizar el Desdoblamiento, para ganar dinero, para predecir el futuro, para fines prácticos. Y no hay nada más estúpido que querer hacer eso. El objetivo del Desdoblamiento Astral como herramienta de percepción, no es solucionarnos la vida en este Mundo Tridimensional. El objetivo del desdoblamiento, es que a través de esa ventana podamos conocer  lo que nuestros ojos no pueden ver, lo que nuestros oídos no pueden oír, y lo que nuestras manos no pueden tocar.
El objetivo del desdoblamiento, es abstracto, porque él en sí mismo es abstracto, y solo con herramientas abstractas vamos a poder comprender lo abstracto que es el mundo más allá de nuestros cinco sentidos humanos.
Cuando usamos el Desdoblamiento para comprender cosas abstractas, esa abstracción desaparece, y problemas complicados se iluminan solo gracias a que en un desdoblamiento, muestra mente escapa del condicionamiento tridimensional y humano.
No voy a decir que el desdoblamiento no puede ser usado para solucionar algunos problemas de la vida diaria, claro que puede ser así, pero usar esta herramienta maravillosa para fines tan grotescos, es una actitud que solo se le puede ocurrir a alguien cuya mente es tan torpe e ignorante, que no se le ocurre nada más.
El Desdoblamiento Astral como herramienta de percepción y comprensión, nos da la posibilidad de enfocarnos en la problemática del ser humano, que no es comer, ni vestir, ni tener abrigo, sino, que es aquel por el que inevitablemente cada uno de nosotros vamos a tener que pasar: la muerte.
La muerte, es el la graduación del curso de humano. Es ese momento al que vamos a enfrentarnos, queramos o no. Lo trascendental e ineludible de esta circunstancia, hace que no queramos afrontarla. Así vivimos toda la vida como si fuéramos inmortales.
Ignorar a la muerte, no hace que no vaya a ocurrir. No prestarle atención no hace que podamos evitarla. A cada momento ella, nos muestra su fiereza e implacabilidad. Fiereza e implacabilidad a la que vamos a ser, en algún momento sometidos.

Comprender lo abstracto, es el objetivo de un explorador astral. Y lo hace, porque sabe que va a morir, porque sabe que nada va a poder llevarse de este mundo. Sabe que lo único que tiene es su Alma, su Conciencia, y espera poder ser lo suficientemente consciente de eso para poder continuar sabiendo quien es, aún después de que su Cuerpo Físico deje de funcionar.





Ivan Guevara



Este tema es para todas las personas que ya se desdoblan pero que no pueden tener control sobre sus experiencias.
Mucha gente cree que desdoblarse es un acto fácil y pasivo donde vivimos esa experiencia como cuando estamos en el Mundo Físico. La verdad, es que no es tan fácil estar consciente en nuestro Cuerpo Astral mientras nuestro Cuerpo Físico está dormido.
Cuesta algún trabajo salir del Cuerpo Físico, y darse cuenta en un sueño de que se está en un sueño, no lo voy a negar, tiene su cuota de sacrificio y dedicación. Más allá de todo eso, si  ponemos el esfuerzo necesario, la emoción correcta, el pensamiento preciso, lógicamente, comenzaremos a tener viajes astrales. Luego, cuando esta primera etapa se da, comenzamos a tener algunos problemas, uno de ellos es, que aunque sabemos que estamos en el Astral, no podemos tener control sobre nuestras acciones.
Ese estado en el que uno está de alguna manera consciente en el Astral, se parece al estado en que llegamos cuando hemos bebido algunos tragos y entramos a la etapa eufórica donde todo es risa, o drama. Así, actuamos como si pudiéramos hacer todo en la vida, o en caso contrario, nos sentimos todo un fracaso. En cualquier caso, es un estado alterado donde la reflexión no está, nos hemos rendido a nuestros instintos más básicos, al programa de nuestro subconsciente… estamos descontrolados. Para aclarar esto, es bueno saber y comprender que en el Astral, todo cuanto somos internamente, es potencializado a su máximo nivel. Esto sucede porque allá, en el Astral, la censura que automáticamente se manifiesta en nuestra vida, no existe.
Es poco lo que podemos hacer para contener nuestra personalidad cuando estamos en la Quinta Dimensión conscientes. Si somos lujuriosos, inevitablemente, buscaremos alguna manera de satisfacer ese deseo. Lo mismo se da para todos los demás valores positivos y negativos que nos han enseñado.
Lograr hacer nuestra voluntad en el Astral, es una tarea titánica que toma toda una vida de práctica constante, esto es debido a que hemos sido educados bajo el modelo humano. Fuimos creciendo formados mental y emocionalmente de tal manera que es imposible abordar el Astral con esas características. Para nosotros, es normal vivir en un estado de constante euforia. Amamos los momentos alegres y descontrolados, en síntesis, vivimos fuera de control. Ese es un extremo, y el otro es aquel en el que pasamos por episodios de angustia, pena, depresión, pánico, etc. En ese ir y venir, en ese juego pendular, nos llevamos de nuestros instintos más que de nuestra reflexión. En ese estado, querer hacer nuestra voluntad en el Astral, es imposible porque estamos como locos, yendo de aquí para allá sin poder detenernos y reflexionar acerca de lo estamos viviendo, y tratar de tener algún acto, por pequeño que sea, consciente, voluntario.
Cuando uno comprende la forma ser del Ser humano, se da cuenta de que somos seres demenciales, poseedores de un magnifico cerebro capaz de crear con voluntad, sentimiento y concentración cualquier cosa. Pero ¿qué hacemos con ese cerebro? Lo usamos para divertirnos sensorialmente.


Todo el libreto que nos han enseñado, no sirve para el Astral. Todas nuestras creencias, cultura, y el conocimiento científico que hemos desarrollado, lamentablemente no nos sirven para abordar el Astral. Si nos desdoblamos y nos aventuramos en la Quinta Dimensión en el estado emocional y mental en el que nos encontramos, lamentablemente solo vamos a conocer  un Astral que es la representación de todo lo que internamente somos.
El verdadero Astral, está más allá de nuestros sentimientos y pensamientos humanos. El verdadero Astral, es un mundo que lamentablemente, como seres humanos, no podemos explorar.
Mucha gente sé que va a rabiar al leer estas palabras, pero es así. Entonces, para comenzar, si es que queremos tener verdadero control en el Astral, debemos comenzar a tener el control de nosotros mismos en la vida diaria. Si cada día vivimos sin continuidad de propósitos, sin concentrarnos en lo que hacemos, pesando una cosa y haciendo otra, cuando nos desdoblemos, en el Astral vamos a hacer lo mismo, o peor aún.
Todo lo que queremos lograr en el Astral, primero debemos lograrlo en el Mundo Físico. Si en el Mundo Tridimensional vivimos con una pareja mientras estamos pensando en otra. Si aquí estudiamos algo que no nos gusta, y hacemos las cosas por hacer. Si vivimos cada día sin enfocarnos en el momento. Si  andamos por el mundo distraídos con cualquier cosa, pudiendo llegar al extremo de que nos atropelle un auto, eso se potenciará mil veces en el Astral.
Si cuando estamos supuestamente conscientes en este mundo, en realidad estamos muy distraídos, ¿qué podemos esperar en el Astral? Es por eso que, ya desde hace mucho tiempo, los maestros siempre nos han dicho que estamos dormidos. Y es verdad, cuan dormidos estamos.
Tener control, ser capaces de responder de una manera voluntaria a cualquier evento que se de en la Quinta Dimensión, es una trabajo de ardua disciplina que va a ocuparnos todo el día, durante toda nuestra vida. Trabajar, comer, divertirnos, leer, mirar tv, jugar algún videojuego, practicar algún deporte, etc., estando atentos, viviendo el momento, sin olvidarnos de nosotros, es algo que vamos a tener que aprender a hacer, y vivir lo que nos reste de vida, con esa actitud. Esa es la única manera de que algún día podamos ser dueños de nuestros actos en el Mundo de los Sueños.   






Ivan Guevara


Mucha gente se pregunta cómo es que el Desdoblamiento Astral puede ayudar a curar heridas psicológicas que están escondidas en nuestro subconsciente. La respuesta es sencilla: esto es posible porque cuando nos desdoblamos, cuando estamos despiertos en nuestros sueños, tenemos acceso directo él.

Son las cuatro de la mañana. He despertado temprano. No tengo sueño. Hace muchos meses que no me desdoblo, son más de muchos meses. Me distraigo con el celular. Miro videos de análisis político y cualquier otra cosa que me llame la atención mientras espero que el sueño vuelva.


Ha transcurrido como media hora y siento que mis ojos se cierran, solamente escucho. En poco tiempo, las voces de las personas se confunden con mi sueño. Allí se distorsionan y adquieren vida propia.


Mi sueño, es una mezcla absurda e incoherente de las palabras de los que están hablando en el programa y paisajes creados por mi mente. Alguien me está gritando al oído que el imperialismo debe morir. De pronto, la misma persona dice que las dictaduras son lo peor que le ha pasado a humanidad. 


Veo una ciudad desconocida que parece pintada en la nada. No luce real, todo está construido con brochazos maestros; es un cuadro viviente. Allí veo dos grupos peleando. Discuten con voces amenazantes. Sus manos se abren y cierran formando apretados puños. Uno de ellos tiene las manos sobre la cintura; su pose de bravucón es explícita, pero no dice palabra. 

En nuestro subconsciente, están las causas de nuestros éxitos y fracasos. Allí se encuentran los orígenes de muchos de nuestros sufrimientos, temores y enfermedades. Allí están los resortes secretos de todas nuestras acciones, pensamientos y sentimientos incoherentes, auto destructivos. 







Hay un bullicio que no puedo entender. Me despierto. Oigo que el análisis continúa en ni celular. Ahora se han enfrascado en una discusión irreconciliable. Me doy cuenta de que he estado interpretando de una manera absurda en mis sueños, lo que dormido estaba oyendo. Por eso tuve ese sueño demencial, me digo. Felizmente, somñoliento, quiero dormir, me abandono. 

Quedo inconsciente. De pronto me veo caminando por las calles de mi ciudad. Antiguos muros de piedra y techos con tejas que un día fueron rojas e innumerables tiendas me dicen que estoy por el mercado. Pero hay algo raro en este paisaje, no se siente normal. Sigo caminando y miro la vereda. Sus piedras brillantes por el desgaste parecen ser las que estoy acostumbrado a ver cada vez que paso por allí, pero también hay algo extraño en ellas. Me detengo un segundo para preguntarme: ¿Dónde estoy?  Ah, el mercado me digo, pero una extraña sensación me invade, es una sensación ya conocida. Siento como que me quiero elevar, siento que quiero volar. Salto con la intención de elevarme y me elevo. Me doy cuenta de que estoy en el Astral. Una parte de mi, está feliz, la otra se pregunta qué hacer. 


La aventura hacia el subconsciente es posible mediante una terapia hipnótica. En mi caso nunca hice una, para mi, el DA, siempre fue una puerta directa hacia las sombras de mi psicología. Ese lugar tenebroso, oscuro e incomprensible, fue la solución a muchas de mis preguntas existenciales.


En nuestro subconsciente, el demonio danza alegre con punzante tridente guardando la entrada. Él, cuida celosamente los tesoros que ha logrado disfrazar. En nuestro infierno —porque no existe otro—, están todas las cualidades, capacidades, y facultades que carecemos y que deseamos tener portándonos fanáticamente bien.


Estoy flotando, una voz insistentemente me dice que haga eso. Cierro los ojos y me dejo llevar. Siento como una fuerza extraña a mi, me mueve como un pequeño bote a merced de la corriente marina. No me importa, no tengo miedo.


El acceso al subconsciente es difícil y problemático. Mi forma de acercarme a él, ha sido producto de mi práctica de DA. Por muchos años pensaba que cuando uno se desdoblaba, solo salía al Astral, pero esa es una parte de la historia, la otra, es que uno también se desdobla hacia su interior, hacia ese mundo interno siempre incomprendido, rechazado, temido, menospreciado, ignorado, por la mayoría de los seres humanos.


En mi mente, el vacío, solo quiero disfrutar de este momento. Con los ojos cerrados, floto por allí, floto por allá. Es tan delicioso estar así. 


Mis desdoblamientos están cambiando. Antes, salía y corría al cualquier sitio. Volaba, veía muchas cosas y entidades. Molestaba a quien se me cruzara en el camino. Ahora no me importa correr ni ir a ningún lado, algo ha cambiado en mi.

El subconsciente, nuestra sombra, es nuestro demonio. Todo lo que no hemos superado, todo lo que nos ha herido, todo lo que nos ha frustrado, todo lo que no hemos sido capacas de comprender, se esconde allí. Ese es el demonio que nos perturba ahora y seguramente después de muertos.


La confusión y el dolor inenarrable que hay en el infierno, es solamente la alegoría de nuestro interior caótico, sujeto con camisa de fuerza y encerrado bajo llave en la más oscura mazmorra de nuestra mente.

La vida vivida de esa manera, se asemeja a la vida de un niño, cuyas acciones se dan en una hermosa casa donde tiene lo que quiere. Una casa que en el jardín, más allá de todas las construcciones, también tiene una habitación vieja, oscura, cuya puerta está cerrada con un gran candado. Y ese niño que aparentemente es feliz, cuando pasa cerca de esa habitación, se estremece de angustia y temor, sin saber por qué.


Varios minutos se suceden desde que cerré los ojos. Ahora siento que me muevo en una sola dirección. De pronto, me detengo. Algo me dice que abra los ojos. Así lo hago. Veo una serie de pequeños adornos de navidad. Están Santa y sus renos. Ovejas blancas y negras con listones verdes y rojos colgados de sus cuellos. José, María y Jesús, están reunidos junto con una vaca y un burro. Un pequeño manojo de paja les sirve de piso. Melchor, Gaspar y Baltazar, miran con amor a la sagrada familia. Es un sencillo y hermoso nacimiento.






Mientras estoy distraído, observando en nacimiento, una sensación de dolor se apodera de mi. Entonces, recuerdo que de niño, solo una vez tuve navidad con nacimiento, hasta donde recuerdo. 

Cuando mi abuela, se hizo militante incondicional de los Testigos de Jehová, luego de deshacerse de todos sus cuadros con imágenes religiosas; luego de acabar a martillazos con San Martín de Porras, continuando con San Antonio, le prohibió a mi madre celebrar Navidad y le dijo que tener imágenes de santos en la casa, era un pecado que inevitablemente la llevarian al castigo eterno. Mi madre, persona criada a la antigua, a quien se le inculcó ciego respeto por sus padres, acató la orden. Desaparecieron las imágenes religiosas de mi casa y cuando nos visitaba la abuela, siempre nos venia con su prédica apocalíptica.

Por ese motivo, en mi casa no se celebraban las navidades. Siempre hubo regalos, panetón y cena especial, pero nada de nacimientos ni arbolitos ni luces de colores, ni arreglos navideños.


Pasaron los años. Nunca envidié las navidades de mis amigos. Esa fiesta, para mí, siempre fue algo lejano, algo que era para los demás. Cuando me tocó buscar mi camino, de alguna manera eso fue una ventaja. No tenía apego a esa fiesta. Fue sencillo olvidar lo poco que había de ella en mí.


Bajar al infierno, es abrir e iluminar esas partes oscuras de nuestra psicología. Allí, encontraremos al demonio. Ese demonio, es más poderoso, horrible, y perverso, si es que lo hemos ocultado, amarrado, censurado, despreciado. Ese demonio, tiene las llaves de los tesoros que nos faltan. Ese demonio, necesita ser comprendido, aceptado y amado. Pero, ¿por qué deberíamos hacer eso? Porque ese demonio es también parte de nuestra alma.


Observando ese pequeño nacimiento, regreso a mi niñez. Una tristeza enorme me apabulla. No sé que hacer. Nada puedo hacer. Comienzo a llorar desconsoladamente. Lloro por todos esos años que no tuve navidad. Finalmente, algo pasa en mi interior: comprendo muchas cosas y siento un alivio y una alegría que no había experimentado antes. Me despierto.


Para quien tenga la valentía de abrir las puertas del infierno, las puertas del cielo también estarán abiertas. Para quien tenga el coraje de aceptar a su demonio, su ángel de la guarda lo cuidará siempre. Para quien tenga sabiduría para amar a su demonio, el amor universal será su cualidad principal. Para quien tenga la inteligencia de perdonar a su demonio, el perdón de Dios le será concedido.


Nunca pensé que el no tener navidades normales me afectaran tanto. Con los años, cuando ya sabía que Santa no existe y que la Navidad es solo un invento, me sentía tan bien por no celebrarla como todos, pero había algo: por muchos años, justo el día de la noche buena, sentía una pena y soledad terribles que no podía comprender; el origen de ese dolor se había escondijo en algún lugar de mi mente porque de pequeño no pude lidiar con él. Es así como cualquier situación o experiencia que no podemos comprender y superar en ese momento, para que no nos cause dolor, preferimos olvidarla y guardarla en el subconsciente. 


Curarnos como seres humanos es un largo camino de aprendizaje. Es una aventura fascinante para la que no necesitamos absolutamente nada externo a nosotros. Mirar dentro de nosotros es la solución. Esto no es nada nuevo, ya van miles años desde que el ser humano escribió en el Oráculo de Delfos:


¡Oh! Tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, 

que, si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, 
tampoco podrás hallarlo fuera.
Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, 
¿cómo pretendes encontrar otras excelencias?
En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros.
¡Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses.








Ivan Guevara
Recuerdo, cuando era niño, justo antes de dormir o cuando despertaba muy de mañana, mi pasatiempo era quedarme divagando en nada. Solo mantenía los ojos abiertos mirando fijamente cualquier cosa que estuviera a mi frente. Pasaban los minutos y me fascinaba cuando mi percepción del objeto cambiaba. Era como si mis ojos pudieran hacer zoom. El objeto se acercaba hacia mi y podría ver mínimos detalles como la textura del material. También parecía que el objeto se hacía extremadamente tridimensional y podía visualizarlo como cuando giramos una cámara alrededor de algo. No recuerdo hasta qué edad pude disfrutar de eso, pero calculo que, a los siete años, prácticamente había olvidado todo ese asunto.

Creo que la dudosa capacidad —según mi padre— de ausentarme del lugar donde estaba me ayudó también a desdoblarme. De niño, siempre disfrutaba estar solo y en silencio. Me fascinaba contemplar las abejas rondando las flores en algún jardín camino del colegio a casa; y quedaba hechizado cuando en mi ruta se cruzaban hormigas; entonces, indefectiblemente las seguía hasta su guarida. El tiempo no existía, éramos solo yo y el universo. Disfrutaba mucho esos momentos de arrebato del mundo, mientras un abandono infinito hacía que me sintiera parte de todo. Con los años, esas sensaciones también se fueron.

Mi primer encuentro con el desdoblamiento —aunque no lo sabía aún— fue cuando tenía aproximadamente dieciocho años. Mis padres habían comprado una pequeña casita donde nos mudamos. Mi dormitorio resulto una ratonera ubicada en el segundo piso donde literalmente cabía una cama y un velador. Me fascinaba mi pequeña guarida: tenía dos ventanas, la primera estaba junto a la puerta desde donde se podía ver la ciudad, la segunda miraba hacia el tejado donde cada mañana dos gorriones venían a hacerme el show por media hora más o menos. Allí, durante las tardes, me gustaba quedarme a dormir la siesta. El lugar era cálido y tranquilo, e invitaba a quedar en un estado de ensueño cada vez que quería leer. En una oportunidad, luego de quedarme dormido no sé por cuanto tiempo, desperté, abrí los ojos, y como siempre me quedé mirando las vigas del techo, entonces quise levantarme, pero no pude. No podía mover ninguna parte de mi cuerpo.

El terror se apoderó de mi. Sentía cómo mi corazón comenzaba a acelerar sus latidos los que retumbaban con furia en mis oídos. Me sentía totalmente despierto, pero no podía abrir los párpados. Los intentos por tratar de mover cualquier parte de mi cuerpo fracasaban y me dejaban en un estado de angustia y desesperación terribles. Recuerdo que quería gritar y con gran esfuerzo lo logré, extrañamente nadie me oía, aún cuando yo podía escuchar la televisión encendida y los gritos de unos niños jugando en la calle. A todo esto, un irresistible sopor invadía todo mi cuerpo. El sueño trataba de someterme, invencible, magnífico en su fuerza, trataba de llevarme al reino de la inconciencia sin que nada pudiera hacer.

Por mi cabeza, fuerte, rotunda, estaba la idea de que, si me dormía, moriría, así que luchaba con todas mis fuerzas para no abandonarme. Mientras más luchaba, mi corazón aceleraba más sus latidos y un extraño sonido comenzaba a oírse en lo profundo de mis oídos. Era un zumbido algo metálico, como el producido por algún artefacto eléctrico. Ese sonido más parecido a un chirrido interminable aumentaba su volumen cuando trataba de moverme, convirtiéndose en una vibración que estremecía mi cuerpo. 

Recuerdo que pensaba que no iba a salir de esa.  Que probablemente, en algunas horas, cuando me buscaran, me encontrarían echado en mi cama, sin vida. Pero no quería morir, así que luchaba con todas mis fuerzas tratando de no dormir y probando si alguna parte de mi cuerpo se movía. Nada. Estaba paralizado de pies a cabeza. Algunas veces podía abrir los párpados y ver al final de la pieza, la ventana, y el cuadro colgado en la pared. Cerraba los ojos porque parecía que en mis músculos se habían instalado una especie de elásticos que me impedían abrirlos. Luego de muchos minutos, sentí que mi respiración comenzaba a fallar, era como si me costara respirar. En ese momento estaba seguro de que moriría.

La idea de que la corta historia de mi vida terminaría allí, hizo que sacara fuerzas de donde no había. Tanto tiempo tratando de moverme, me habían dejado físicamente agotado. Sentía que por mi frente escurrían líneas de sudor que se deslizaban por mi rostro, pasando por mi cuello y mojando la cama. Con pánico, traté de relajarme un poco, y cuando tuve algo de fuerzas, me levanté. Sentí mi cuerpo pesado, muy pesado, era tan pesado que mis movimientos parecían estar en cámara lenta. Cuando comenzaba a sentarme, sentí como un tirón en el área del encéfalo. Era como si me hubieran arrancado una parte de la piel de ese sector, no me importó, era mejor eso que estar muerto.

Un profundo mareo me acompañaba mientras me sentaba en la cama. Ya sentado, puse mis manos en mi rostro mientras me encogía con la cabeza entre mis rodillas. Allí estuve un momento. Los sonidos ya no estaban, podía moverme, aunque lentamente, solo me molestaban el mareo y una leve vibración en todo mi cuerpo. No me importó, estaba despierto, había sobrevivido a algo extraño. De pronto sentí una fuerte intención de mirar hacia atrás, lo hice, y lo que vi fue mi cuerpo echado, inerte. La impresión hizo que algo me tirara de la espalda y en menos de un segundo estaba nuevamente echado sin poder moverme.

Los síntomas volvieron. Ahora sí estaba seguro que no viviría, o peor aún, tal vez, ya estaba muerto.

Entonces, ¿había despertado? ¿Me había levantado? ¿Estaba ya en la dimensión desconocida, la de los fantasmas, donde pasan cosas muy raras? ¿Ya había fallecido? Pensamientos y más pensamientos corrían por mi cabeza como ratones asustados en una a habitación cerrada. Pero los latidos de mi corazón, y el sonido que hacía mi sangre circulando rápidamente por mis venas y arterias me decían que no.

Me dije, esto va a tomar tiempo. No sé que está pasando, pero saldré de esto. Sabía que mi cuerpo no se movía, y que el sueño me llevaba como si me hubieran colocado anestesia general. Buscando nuevamente alguna parte de mi cuerpo que se moviera, pude notar que solo el dedo pulgar del pie izquierdo podía hacerlo. Así que, comencé a moverlo lentamente, luego más rápido. Pensé que si comenzaba a mover solo ese dedo podría reanimar el resto de mi cuerpo. Cuando pude mover el dedo bastante rápido, di un tirón muy fuerte con toda la pierna, esta se movió bruscamente y desperté.

Era cómo si hubiera regresado de alguna realidad alterna, porque el despertar fue como los cortes que hay en las películas. Estaba echado, y ahora podía sentir totalmente mi cuerpo. Mis movimientos habían recuperado su soltura y respiraba normalmente. Solo tenía el rostro mojado y mi ropa estaba húmeda. Me senté. No quería volver a dormir.



Contra todo lo que se dice, pienso que el Desdoblamiento Astral, no es para todos. Esto contradice algunas de las cosas que escribí antes, pero con el tiempo me he dado cuenta de que los seres humanos somos todos diferentes. Cada quien tiene sus prioridades, y sus metas personales. Además, cada quien ha sido criado en algún sistema de creencias que hace que interprete la vida de acuerdo a ese sistema.

Sin embargo, las personas que se desdoblan están en todas las razas, estratos económicos, sistemas de creencias, religiones, y también entre los ateos. Esto quiere decir que, el desdoblamiento no es exclusivo de algo o alguien.

Con la difusión del Desdoblamiento Astral, mucha gente quiere desdoblarse. Con las promesas de poder viajar a cualquier parte el mundo e incluso al espacio exterior, sin hablar de las otras dimensiones, el Desdoblamiento Astral ha creado muchas expectativas en la gente.

Las prácticas de desdoblamiento que ahora se encuentran en Internet, si tratan de que el Cuerpo Físico quede dormido mientras nos quedamos despiertos en nuestro Cuerpo Astral, todas funcionan. Aun así, hay mucha gente que no lo logra, y esto se debe a que el problema no son las prácticas en sí, sino, las personas que las practican.

Cualquier persona que se dedique realmente a desdoblarse, estoy seguro que lo logrará. Las personas que creen que el desdoblamiento es un detalle pequeño y que no se necesita mucha energía ni tiempo para lograrlo, están muy equivocadas. Si queremos desdoblarnos, para agregar una pluma de colores más a nuestro sofisticado traje “espiritual”, no lo lograremos.

El desdoblamiento requiere como cualquier cosa en la vida, esfuerzo, tiempo, energía, y muchos sacrificios. Para mí pagar ese precio fue normal, es decir que no sentí que estaba dejando algo o a alguien.

El desdoblamiento astral no es como la meditación que es algo pasivo. Tampoco como la concentración y aunque ambos ayudan mucho para desdoblarse, desdoblarse es algo diferente.

Ya lo escribí antes, y es que el desdoblamiento te pide tu vida, al menos por el tiempo en que se reorganiza nuestra psicología, y nuestras energías adquieren una especial vibración. Ya cuando uno ha asimilado todo eso, es que puede darse algunas licencias y aun así poder desdoblarse.

Conozco algunas personas que se desdoblan y son especiales. No son como todo el mundo. Están en el mundo, hacen lo que hace todo el mundo, pero lo hacen a su manera. Es decir que están en el mundo sin pertenecerle a el. El mundo no se los ha tragado. Esas personas no hablan de sus experiencias, tal vez con alguien que se desdoble si lo hagan, pero aún así son muy reservadas. Si las conoces bien, verás que detrás de su manera de ser que a primera vista parece muy mundana y materialista, esconden un alma con elevadas inquietudes espirituales y que más allá de todo están viviendo para aprender. Ninguna persona que conozco que se desdobla realmente, vive del desdoblamiento.

Si es que tienes una inquietud sincera de querer desdoblarte, si es que desde niño tuviste algunas experiencias extrañas al dormir. Si estás buscando realmente el significado de la vida más allá de llevarte unos frijoles a la barriga, estoy seguro que te desdoblarás siempre y cuando le dediques el tiempo y la energía necesarios. Más allá de eso, te puedo garantizar que con el desdoblamiento no te harás millonario ni famoso, porque si estás interesado en la fama y el dinero, quiere decir que esa es tu prioridad y eso será lo que conseguirás, y aunque digas que te desdoblas, se que no puedes hacerlo.

Hay un mundo allí, un mundo de energía, espiritual le llaman otros, pero la puerta está cerrada mientras sigamos con nuestras tonteras, porque ese mundo quiere seres íntegros, sinceros, no niños arrogantes, malcriados y engreídos.

 




Ivan Guevara
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Ivan Guevara
Autor del blog Aprendiz de Mago y La Otra Realidad Conversaciones con Elam.